Las empresas no hacen cosas; son las personas quienes las hacen.

Y las personas felices hacen las cosas mejor.

Según un estudio publicado por Wharton, la satisfacción de los empleados está correlacionada positivamente con la rentabilidad de los accionistas a largo plazo.

El análisis demuestra que las «100 mejores empresas para trabajar en Estados Unidos» consiguen un exceso de rentabilidad de 3,5 putos porcentuales en comparación con empresas similares.

La razón es sencilla.

En contra de la creencia popular, los empleados no son más felices en empresas menos exigentes. La felicidad de los empleados viene determinada, fundamentalmente, por las oportunidades que tienen para rendir al máximo de su potencial.

Al fin y al cabo, a todos nos gusta hacer nuestro trabajo lo mejor posible y sentirnos orgullosos de él.

Una empresa con empleados insatisfechos ofrecerá un peor servicio a sus clientes, será menos eficiente en sus procesos y tendrá menos capacidad para innovar y reinventarse cuando cambie el mercado.

Una empresa con empleados satisfechos ofrecerá un servicio excepcional a sus clientes, lo que se traducirá en clientes más satisfechos que comparán más a menudo y recomendarán más sus productos. Así de simple. Las grandes empresas tienen grandes culturas. Ed Catmull, cofundador de Pixar

La cultura es una parte fundamental de la satisfacción de los empleados y puede ser mejor indicador de la evolución en bolsa de una empresa que los ratios financieros.

El problema es que la cultura es difícil de medir y los ratios financieros demasiado fáciles. Por eso, muchos inversores, se fijan sólo en los ratios y pasan por alto la cultura.

En MonkStreet damos mucha importancia a la cultura de las empresas y la satisfacción de los empleados a la hora de invertir. Pero… ¿cómo podemos medir algo tan etéreo?

Por suerte para nosotros, además de las conversaciones informales con empleados, existe Glassdoor una aplicación que hace un trabajo excelente recopilando la opinión de millones de empleados en miles de empresas de todo el mundo. Te recomendamos que le eches un vistazo.

Más de la mitad de la diferencia en los beneficios entre empresas puede atribuirse al factor cultural.James Heskett

Utilices el método de investigación que utilices, lo más importante es determinar qué factores culturales afectan al rendimiento en bolsa de una empresa. Aquí tienes 10 preguntas que te ayudarán en el proceso.

  • ¿Los empleados recomendarían la empresa a un amigo? La prueba de fuego para saber si una empresa es un buen o un mal lugar para trabajar es si los empleados actuales recomendarían la empresa a un amigo.
  • ¿Los empleados aprueban la gestión del CEO? Este estudio de la Universidad de Florida confirma que existe una correlación positiva entre el valor de una empresa y el nivel de aprobación de su director general por parte de los empleados.
  • ¿Hay un buen equilibrio entre el trabajo y la vida privada? Además de ser una de las principales demandas de los empleados, las empresas que fomentan el equilibrio entre el trabajo y la vida privada son un 18% más eficientes.
  • ¿La retribución de los empleados es justa? Dice un proverbio inglés que si pagas con cacahuetes tendrás monos. Las empresas que retribuyen de forma injusta a sus empleados tienen problemas para retener el talento.
  • ¿Es un lugar de trabajo diverso? Un estudio realizado por el Wall Street Journal clasificó a las empresas del S&P 500 en función de 10 parámetros relacionados con la diversidad y la inclusión. Las 20 empresas más diversas del estudio obtuvieron una rentabilidad anual media en bolsa del 10%, frente al 4,2% de las 20 empresas menos diversas.
  • ¿Los empleados tienen posibilidades reales de ascenso dentro de la empresa? Las oportunidades de promoción aumentan el compromiso de los empleados con la empresa, redundando en mejores resultados.
  • ¿El equipo directivo ha sido promocionado desde dentro? La mejor forma de medir el compromiso de la empresa por dar oportunidades a sus empleados es ver cuántas personas del equipo directivo han llegado hasta sus puestos por promoción interna.
  • ¿Los empleados y la dirección se quedan a largo plazo por las razones correctas? Si una rotación de personal muy alta (por encima del 10-15%) es una señal de alarma, una rotación demasiado baja puede ser igual de preocupante. Si los empleados permanecen en una empresa durante décadas pregúntate si lo hacen por las razones correctas (están satisfechos con su trabajo, reciben formación constante, se enfrentan a nuevos retos de manera habitual) o porque no encuentran trabajo en otra parte.
  • ¿La empresa tiene unos valores sólidos positivos? La falta de ética se acaba pagando. También en bolsa.
  • ¿La empresa tiene un objetivo sencillo, inspirador y claro más allá de ganar dinero? El objetivo último de toda empresa es generar valor para sus accionistas. Eso está claro. Pero ninguna proeza se logró en la historia sin una aspiración noble en mente. Ya sea acercando al ser humano al espacio como hace Elon Musk con SpaceX o poniendo un ordenador en cada hogar como pretendía Bill Gates cuando fundó Microsoft, las empresas exitosas tienen un objetivo inspirador con el que sus empleados e inversores se identifican.
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